Un Ego fuerte y sano
¿Es posible tener un ego fuerte y sano? Yo diría que sí. El único problema es que el ego tiene unos malos hábitos. Quiere inflarse a toda cosa y está dispuesto a engañarte y mentirte para seguir haciéndolo. “Yo soy el rey” son sus palabras y es más que experto en justificar sus argumentos. Aún así, hemos nacido con la función del ego intacta y tiene un uso. No puede ser malo del todo, a pesar de la mala prensa que recibe constantemente en la espiritualidad popular.

Vamos a explorarlo un poco:
El ego inflado:

Defiende sus bordes celosamente. Tiene una definición de su identidad y no permite nada de flexibilidad. No aguanta no tener razón. Parece que el ego tiene miedo de desaparecer. La idea que tiene es que sin sus bordes bien definidos, sin la certeza de tener razón y sin la definición inmovible de la identidad, el ego deja de tener importancia y eso le provoca una inseguridad tremenda. El ego inseguro haría casi cualquier cosa para volver a inflarse y nos hace sufrir. Es completamente incapaz de escuchar. Una conversación para el ego inflado es la oportunidad de lucir sus opiniones y mostrar al mundo el sabio que es, lo gracioso que es o como sus opiniones son correctos. El ego en este estado es incapaz de aprender nada. No escucha y no aguanta la crítica. No es capaz de crecer porque valora demasiado su estado estatico que es completamente falso.
El ego fuerte y sano.

Tiene un concepto de sus bordes que es estrictamente funcional. Sabe a quién te refieres cuando dices la palabra “yo” pero sin la necesidad de resistir ni cambios ni variaciones en su definición. Parte de su identidad es la flexibilidad. Otra característica es una que observé en la serie de “Sherlock Holmes”. Sherlock tiene la habilidad de escuchar atentamente sin criticar y hacer comentarios. Por eso es capaz de resolver los crimines. En lugar de obsesionarse con “quedar bien” Holmes escucha y observa. Esto es justo lo que pretendemos hacer en la meditación. Si vamos a crecer, y para hacer el ego fuerte y sano, el crecimiento tiene que ser un valor, tenemos que hacer que el ego aprende el momento de guardar silencio.
¿Cómo podemos tener un ego fuerte y sano?
La consciencia detrás del ego tiene una responsabilidad muy importante. En lugar de demonizar el ego y echarle toda la culpa de los males del mundo, debemos aceptar la responsabilidad de perder el apego. El ego tiene su función pero no somos su esclavo. Somos la consciencia que decide seguir los pensamientos de la inflación o no. La responsabilidad es de desapego. El ego tiene un trabajo y es definir quienes somos. Solo se porta mal cuando NOSOTROS tenemos apego. Si nos permitimos fluir con las definiciones cambiantes que caracteriza la realidad. En fin; el ego no tiene la culpa. Está haciendo su trabajo. Lo que pretendemos durante la meditación es desarrollar la habilidad de Sherlock: Escuchar y observar sin apego. Se trata de entrenamiento, ganas y practica. Hay un ejercicio que hacemos en los seminarios se llama “El Consejero” en que cada participante se siente en la postura del loto. El resto del grupo le habla con sinceridad de las impresiones que tienen de el/ella. El trabajo del participante es simplemente escuchar y darse cuenta del impulso de defenderse. Este impulso es el ego intentando defender sus bordes y nada más. No hay que tomarlo demasiado en serio. “Desapego” es darte cuenta del trabajo del ego y dejarlo ir sin más. Cuando haces esto, el ego responderá a tus deseos y dejará de protestar. Es un trabajo constante... La consciencia es un trabajo constante.



Importante lo que explicas. Pero tengo una pregunta; ¿cómo distingo el desapego con el sentido de pertenencia?
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